LA MATANZA DEL CERDO

Publicado el 12 December 2007
Archivado en MATADERO, MATANZA | 2 comentarios

En Ezcaray los animales no formaban parte del decorado. Los animales estaban en la base de la economía de muchas familias. Determinados barrios eran especialmente ganaderos, como el de Soleta y el de San Lázaro. Abundaban en ellos las vacas y los rebaños de ovejas. En el resto del pueblo los vecinos que tenían algo de espacio, se ayudaban criando conejos, gallinas, cerdos, … En la cuadra de mi casa, que no era demasiado grande, siempre hubo algunos conejos y un par de cerdos. Los conejos se arreglaban en casa. Un ligero despiste y recibían su colleja definitiva. El caso de los cerdos era más complicado. Había que llevarlos al matadero.

 

El clamor de is agudas aún retumba en mis oídos. Desde mi casa, junto al Echaurren, hasta el matadero había unos ciento cincuenta metros. Un enorme gancho sujetaba la cabeza del animal y lo iba arrastrando poco a poco. Iiiisss. Llegaba la carretera y continuaban los iiiissss. Se bajaba la cuesta, ligera y cada vez más amplia. Seguían los iiiissss. A veces, se soltaban y conseguían retroceder, de poco les servía. Más iiiisss.

 

El matadero era de una sola planta. Una especie de nave amplia con algunas dependencias que no sabría detallar. Ocupaba el lugar del actual edificio de la Guardia Civil. Entre la calle y el portalón de entrada había un espacio sin asfaltar de unos seis metros de ancho. Cuando llegaba el cerdo ya se le estaba esperando con todo a punto: el banco, el cubo y el cuchillo cebollero. Unos lo cogían de las patas de atrás, otros de las de delante. Los iiss se hacían más intensos y desesperados. Entre todos lo subían al banco y el carnicero, finalmente, conseguía clavar su cuchillo en la parte blanda del cuello. A borbotes, al principio, manaba la sangre, se teñía el barreño, las iiss perdían fuerza, el cerdo se iba quedando quieto.

 

Y tras la sangre el fuego. Una cama de helechos, en el suelo servía para poner al animal y a continuación se le arropaba con más helechos. Una vez bien cubierto, se le daba fuego. Las llamas de la purificación llegaban al cielo. Y hasta bien lejos, el olor a chamuscado, vacío el aire ya de iis y lleno del suave crepitar de las llamas. Llegaba la calma

 

Pronto quedaba todo listo para la segunda parte de la matanza. Las que yo recuerdo acababan en casa de mi abuela Felisa, en la plaza de la verdura. Allí llegaba en una carretilla de madera cubierto con algún paño grande de carnicería, a cuadros blancos y, rojos o azules. Pronto empezaba el descuartizamiento: Jamones, pancetas, tocino, lomos, … El día se pasaba elaborando morcillas, chorizos, … Con algunas partes se hacía ya la comida del día directamente y no puedo olvidar lo sabroso de los restos del chorizo, el picadillo, que al momento se freían y que estaban…

 

El símbolo de la fiesta era la bochincha. La inflábamos y jugando con ella olvidábamos, por fin, el eco de las iisss que tanto nos habían encogido.

 

Share

Comentarios

2 Respuestas para “LA MATANZA DEL CERDO”

  1. amanuense on February 3rd, 2008 12:11 am

    Estimado amigo de Ezcaray, seguro que halagarán tus oidos algunas de las palabras que aparecen en este artículo del Sr. Merino Urrutia:
    VOCABULARIO DE LA CUENCA DE RÍO OJA
    en
    http://www.vallenajerilla.com/berceo/merinourrutia/vocabulariocuencaoja.htm

    Hasta es posible que te traigan un montón de recuerdos de tu infancia en tu valle…
    ¡¡ a disfrutar !!

  2. Valgañón | Todo ezcaray on November 21st, 2015 10:59 pm

    […] primer fin de semana de marzo se celebrará en Valgañón la matanza del cerdo con todo lo que esto significa. Se Trata de toda una fiesta a la que todos los vecinos del valle […]

No hay mas respuestas